miércoles, octubre 13, 2010
Se acerca a la multitud y observa a su alrededor con cautela. La familia se halla a unos pocos metros, y esa viuda sigue pareciendo una furcia ricachona incluso embutida en el sobrio vestido negro. Alza el cuello de su gabardina y oscura, el viento sádico está quemándole los labios doloridos. La pistola roza su cadera a través del bolsillo interior, pero ya no hace cosquillas, aguarda. Haciendo acopio de descaro empuja y se abre paso hacia el agujero que mancilla el césped mortuorio. Todo es otra de esas manifestaciones de poder, las flores no presentan una sola tara, y el ataud es tan brillante que refleja todas y cada una de esas caras poco afectadas. Contiene la respiración para no dejarse embaucar por el aroma de los crisantemos. Su corazón da un brinco de júbilo, ha sido la presa más prestigiosa y, paradogicamente, la menos engorrosa de eliminar.
En un santiamén termina el estudiado discurso de despedida, y como bonus la viuda suelta unas lágrimas que deben destilar toxicidad concentrada. La caja se desliza hasta las profundidades de la zanja, ella tiembla, un impulso peligroso está toqueteándole los órganos interno.
Siente un empujón leve, mira al suelo empapado y reconoce los zapatos rojos. Poco, muy poco comunes. Deja de esconderse y encara al agresor casual. Todos están tan concentrados en el deprimente espectáculo que no han reparado en ese tío que lleva antifaz y sombrero de gangster. Se han reconocido, el lenguaje se hace específico e ininteligible. Ella devuelve el empujón y suelta una carcajada directa a su boca tensa.
- ¿Tan poco orgullo, héroe? Deberías aborrecer tus fracasos, enterrarlos, como a ese hijo de puta.
- Eres demasiado rápida, es una auténtica injusticia celescial.
- Un pequeño duelo y un punto a mi favor. Pero seguimos jugando.
Háilmente consigue mangar una de las flores y vuelve a sonreir. Plástico, que predecible. Antes de convertirse en una sombra de día nublado para alcanzar su coche tiende el adorno al enmascarado.

1 pildoras alucinógenas:

enrojecerse dijo...

Joder, este tipo me da miedo

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